Síntesis de la exhortación postsinodal «Querida Amazonia»

del Papa Francisco


La exhortación no toca el celibato, descarta la ordenación de mujeres

y aboga por la inculturación

 

La exhortación apostólica postsinodal Querida Amazonía, que la Santa Sede dio a conocer el 12 de febrero, no recoge la petición del documento de conclusiones del sínodo panamazónico celebrado en octubre, de abrir la posibilidad de ordenación sacerdotal de hombres casados.


Tras resaltar la necesidad de la Eucaristía para las comunidades amazónicas, el Papa Francisco señala que, "en las circunstancias específicas de la Amazonia, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal" (n. 89). Pero la respuesta que pide a los obispos es "promover la oración por las vocaciones sacerdotales" y "ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia" (n. 90).


Del mismo modo, tras resaltar que en buena medida la fe se ha sostenido y transmitido en la Amazonia "gracias a la presencia de mujeres fuertes y generosas: bautizadoras, catequistas, rezadoras, misioneras, ciertamente llamadas e impulsadas por el Espíritu Santo" (n. 99), Francisco considera que sería un "reduccionismo" "pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al Orden sagrado", porque eso "nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable" (n. 100). Y recuerda que "Jesucristo se presenta como Esposo de la comunidad que celebra la Eucaristía, a través de la figura de un varón que la preside como signo del único Sacerdote" (n. 101).


Sin embargo, las mujeres sí "deberían poder acceder a funciones e incluso a servicios eclesiales que no requieren el Orden sagrado y permitan expresar mejor su lugar propio. Cabe recordar que estos servicios implican una estabilidad, un reconocimiento público y el envío por parte del obispo" (n. 103).


El conjunto de la exhortación apostólica se centra en los "cuatro grandes sueños" que la Amazonia inspira al Papa, y a los que consagra el texto: que luce "por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos", que preserve "esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana", que "custodie celosamente" su "hermosura natural" y que sus "comunidades cristianas" regalen a la Iglesia "nuevos rostros con rasgos amazónicos" (n. 7).


Cuatro sueños: social, cultural, ecológico y eclesial


En el inicio de la exhortación Francisco resume su espíritu en "cuatro grandes sueños" (uno por cada capítulo del texto) que le inspira la Amazonia: "Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida. Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana. Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas. Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos" (n. 7).


Al introducir su "sueño social", el Papa denuncia "los intereses colonizadores que expandieron y expanden -legal e ilegalmente- la extracción de madera y la minería, y que han ido expulsando y acorralando a los pueblos indígenas, ribereños y afrodescendientes" (n. 9), y afirma "el derecho de los pueblos originarios al territorio y a su demarcación, a la autodeterminación y al consentimiento previo" (n. 14), considerando "injusticia y crimen" los emprendimientos que los contradigan.


"Identidad amazónica"


El "sueño cultural" del Papa es que la "identidad amazónica" (n. 35) sea respetada y cultivada. No puede verse a los habitantes de la Amazonia como "salvajes 'incivilizados'" (n. 29), sino como creadores de "culturas diferentes" que "llegaron a ser muy desarrolladas".


Según Francisco, la "creciente desertificación" por la explotación de los recursos expulsa a sus habitantes hacia "las periferias o las aceras de las ciudades a veces en una miseria extrema", a lo que se añade "una fragmentación interior a causa de la pérdida de los valores que los sostenían": "Allí suelen faltarles los puntos de referencia y las raíces culturales que les daban una identidad y un sentido de dignidad, y engrosan el sector de los desechados" (n. 30).


"Como una madre"


Al describir su "sueño ecológico", el Papa hace un canto poético a las bellezas de la Amazonia y a los intereses que pueden vulnerarla, poniendo en riesgo también a algunas especies (cada una de ellas "tiene un valor en sí misma", dice en el n. 54) y el "equilibrio planetario" (n. 48).

Por el contrario, "aprendiendo de los pueblos originarios podemos contemplar la Amazonia" para "reconocer ese misterio precioso que nos supera": "Podemos amarla y no sólo utilizarla, para que el amor despierte un interés hondo y sincero. Es más, podemos sentirnos íntimamente unidos a ella y no sólo defenderla, y entonces la Amazonia se volverá nuestra como una madre" (n. 55).


Ni ordenación de hombres casados, ni diaconisas


El texto de Querida Amazonia descarta la ordenación de hombres casados como forma de multiplicar la presencia de la Eucaristía en las regiones amazónicas más inaccesibles o distantes, y también que el papel de la mujer en las comunidades cristianas deba incluir la participación en el sacramento del orden, siquiera fuese como diaconisas.


El Papa, al presentar su "sueño eclesial" para la Amazonia, afirma que la Iglesia no puede conformarse "con un mensaje social": "Si damos la vida por ellos, por la justicia y la dignidad que ellos merecen, no podemos ocultarles que lo hacemos porque reconocemos a Cristo en ellos y porque descubrimos la inmensa dignidad que les otorga el Padre Dios que los ama infinitamente" (n. 63).


La palabra "inculturación" aparece veinte veces en este apartado de la exhortación: "Para lograr una renovada inculturación del Evangelio en la Amazonia, la Iglesia necesita escuchar su sabiduría ancestral" (n. 70), afirma Francisco, "con riquezas que vienen de las culturas precolombinas".


La exhortación defiende por un lado algunas formas de catolicismo popular: "No nos apresuremos en calificar de superstición o de paganismo algunas expresiones religiosas que surgen espontáneamente de la vida de los pueblos" (n. 78).


Tras proponer la inculturación de la liturgia en la cultura amazónica, el Papa pide también una "inculturación de la ministerialidad". Pero es aquí donde el Documento de conclusiones del sínodo pedía la ordenación de hombres casados, que el Papa descarta al plantear otras alternativas: aunque "en las circunstancias específicas de la Amazonia, de manera especial en sus selvas y lugares más remotos, hay que encontrar un modo de asegurar ese ministerio sacerdotal" (n. 89), esto le lleva a "exhortar a todos los Obispos, en especial a los de América Latina, no sólo a promover la oración por las vocaciones sacerdotales, sino también a ser más generosos, orientando a los que muestran vocación misionera para que opten por la Amazonia".


En cuanto a la labor de las mujeres, ensalzada porque ellas sostienen y transmiten la fe en las comunidades cristianas amazónicas, sería una "reduccionismo" "pensar que se otorgaría a las mujeres un status y una participación mayor en la Iglesia sólo si se les diera acceso al Orden sagrado" (n. 100): "Esta mirada en realidad limitaría las perspectivas, nos orientaría a clericalizar a las mujeres, disminuiría el gran valor de lo que ellas ya han dado y provocaría sutilmente un empobrecimiento de su aporte indispensable".


Lo que sí propone el Papa es una mayor implicación laical en los ministerios y "dar lugar a la audacia del Espíritu, para confiar y concretamente para permitir el desarrollo de una cultura eclesial propia, marcadamente laical. Los desafíos de la Amazonia exigen a la Iglesia un esfuerzo especial por lograr una presencia capilar que sólo es posible con un contundente protagonismo de los laicos" (n. 94).


La Madre de la Amazonia


La exhortación concluye con una oración a la Virgen María.


Madre del corazón traspasado

que sufres en tus hijos ultrajados

y en la naturaleza herida,

reina tú en la Amazonia

junto con tu hijo.

Reina para que nadie más se sienta dueño

de la obra de Dios.