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¡Pederastas en la sociedad y.… ¡también en la Iglesia!


El 21 de febrero comenzó en el Vaticano el “Encuentro” sobre "La protección de los menores en la Iglesia" y terminó el 24 del mismo mes.


Voy a analizar el tema intentando ser lo más objetivo posible, pues se han dado algunas noticias por algunos medios de comunicación un poco sesgadas y sin abordar el tema en toda su dimensión.


En primer lugar que quede claro que un sólo sacerdote pederasta es demasiado. Aunque solo hubiera un caso de pedofilia de un sacerdote ya sería repulsivo, así como lo son un solo caso de incesto o un infanticidio.


Pero tanto Benedicto XVI como el Papa Francisco (y Obispos, sacerdotes, etc.) ya han pedido perdón por los abusos y se están poniendo los medios para erradicar esta lacra, como ha sido este “Encuentro” y los Documentos que se publicarán.


¿Pero han actuado así otras instituciones tanto religiosas (otras confesiones) como civiles que tienen el mismo problema?


En este escrito sólo me referiré a la pederastia y no a otros tipos de abusos sexuales.


Pudiera parecer, según lo que algunos han escrito, que sólo hay pederastia en la Iglesia católica cuando con relativa frecuencia saltan a la prensa pederastas que nada tienen que ver con ella, pero se ha creado un clima que parece así. No obstante, este tema también ha salpicado a muchos colectivos.


Aporto un botón de muestra: el artículo publicado en 20minutos, el 3/12/2010, por Victoria Luna bajo el título de “Abusos sexuales a menores: cuando el monstruo vive en casa”. Son desgarradoras las narraciones que realiza de algunos casos de abusos por parte de familiares que omito (pero se pueden leer en https://www.20minutos.es/noticia/881449/0/abusos/sexuales/infancia/).


Escribe V. Luna: "En España, el 19 % de la población adulta admite haber sufrido abusos sexuales en algún momento de su infancia. En los varones este porcentaje es del 15,2%, y en las mujeres, del 22,5%. Así se desprende del único estudio a nivel nacional realizado hasta el momento, el que elaboró en 1994 el doctor Félix López, de la Universidad de Salamanca, por encargo del entonces Ministerio de Asuntos Sociales. El estudio publicado por Pereda y Forns (2007) con una muestra general de 1.033 estudiantes de la Universidad de Barcelona refleja abusos en el 15,5% de los varones y el 19% de las mujeres encuestadas. El Consejo de Europa, por su parte, publicó en noviembre pasado que el 20% de los niños europeos lo sufren. Pero eso no es lo peor. El 85% de los casos se producen dentro del ámbito intrafamiliar (padres, abuelos, hermanos, tíos, etc.) (...).  Sin embargo, la mayoría de las víctimas guardan silencio”. Por eso, crucificar a la Iglesia con este tema es una “caza de brujas”.


Sólo un paréntesis referido a todo tipo de abusos: el obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, ha señalado que la Iglesia Católica está yendo «más allá de la exigencia civil» en su lucha contra los abusos sexuales.


Por ejemplo, casos que los tribunales civiles o la Policía nunca aceptarán investigar porque sucedieron hace décadas y han prescrito según la ley civil, sí son investigados y estudiados en las diócesis. Así, la Iglesia «lucha contra casos que sucedieron hace 30, 40 o 50 años». «Independientemente de que estén prescritos, la iglesia canónicamente estudia lo que ha sucedido en el pasado porque tenemos que ser ejemplarizantes», ha destacado.


Ha querido dar cifras para poner los casos de clérigos abusadores sexuales en el contexto de abusadores sexuales en general. Asegura que en España hay 45.155 personas que figuran en un registro de antecedentes penales con sentencias firmes por abusos o agresiones sexuales, de las que sólo 33 son clérigos. «Entendemos, no obstante, que a nosotros se nos pida un plus por predicar un mensaje que tiene una máxima incoherencia cuando en nuestro seno pueden acontecer estos casos», ha añadido.


Destacaría cinco ideas del Discurso del Papa Francisco en la Clausura del “Encuentro”:


  

  1. La mayoría de los abusos se da en el ámbito familiar, entrenadores y educadores: “La gravedad de la plaga de los abusos sexuales a menores es por desgracia un fenómeno históricamente difuso en todas las culturas y sociedades. (…) Sin embargo, todavía en la actualidad las estadísticas disponibles sobre los abusos sexuales a menores, publicadas por varias organizaciones y organismos nacionales e internacionales (Oms, Unicef, Interpol, Europol y otros), no muestran la verdadera entidad del fenómeno, con frecuencia subestimado, principalmente porque muchos casos de abusos sexuales a menores no son denunciados (Cf. María Isabel Martínez Pérez, Abusos sexuales en niños y adolescentes, ed. Criminología y Justicia, 2012), en particular aquellos numerosísimos que se cometen en el ámbito familiar. De hecho, muy raramente las víctimas confían y buscan ayuda. [Una de cada tres víctimas no habla de ello con nadie (Datos 2017 recogidos por la organización sin ánimo de lucro THORN)]”. “La primera verdad que emerge de los datos disponibles es que quien comete los abusos, o sea las violencias (físicas, sexuales o emotivas) son sobre todo los padres, los parientes, los maridos de las mujeres niñas, los entrenadores y los educadores. Además, según los datos de UNICEF de 2017 referidos a 28 países del mundo, 9 de cada 10 muchachas, que han tenido relaciones sexuales forzadas, declaran haber sido víctimas de una persona conocida o cercana a la familia”.                “Teatro de la violencia no es solo el ambiente doméstico, sino también el barrio, la escuela, el deporte y también, por desgracia, el eclesial”.               “Otra plaga es el turismo sexual: según los datos de 2017 de la Organización Mundial del Turismo, cada año en el mundo tres millones de personas emprenden un viaje para tener relaciones sexuales con un menor. Es significativo el hecho de que los autores de tales crímenes, en la mayor parte de los casos, no reconocen que están cometiendo un delito”.


  

  1. Afecta también a la Iglesia: “Estamos, por tanto, ante un problema universal y transversal que desgraciadamente se verifica en casi todas partes. Debemos ser claros: la universalidad de esta plaga, a la vez que confirma su gravedad en nuestras sociedades, no disminuye su monstruosidad dentro de la Iglesia. La inhumanidad del fenómeno a escala mundial es todavía más grave y más escandalosa en la Iglesia, porque contrasta con su autoridad moral y su credibilidad ética. El consagrado, elegido por Dios para guiar las almas a la salvación, se deja subyugar por su fragilidad humana, o por su enfermedad, convirtiéndose en instrumento de satanás. (…)  Por eso ha crecido actualmente en la Iglesia la conciencia de que se debe no solo intentar limitar los gravísimos abusos con medidas disciplinares y procesos civiles y canónicos, sino también afrontar con decisión el fenómeno tanto dentro como fuera de la Iglesia. La Iglesia se siente llamada a combatir este mal que toca el núcleo de su misión: anunciar el Evangelio a los pequeños y protegerlos de los lobos voraces”.


• Cifras de clérigos pederastas. Hay una total disparidad de cifras en todos los países. ¿Realmente cuántos son en España? Hay que esperar a que se clarifiquen los datos. Y no es lo mismo hacer un balance utilizando diferentes periodos de tiempo (un año, diez, cuarenta…) o presuntos pederastas o declarados como tales en un juicio: salen datos muy dispares.


En nuestro país han salido unos cuantos sacerdotes pederastas y van a salir algunos más. ¿Pero saben cuántos sacerdotes y religiosos hay ahora en España? La CEE dice que hay 18.164 sacerdotes y unos 7.178 religiosos con encargos pastorales. Es decir unos 25.000.


Decía al principio y lo repito: un sólo sacerdote pederasta es demasiado. Pero teniendo muy en cuenta esto, ahora digo: como no se sabe bien, por ahora, cuantos pederastas hay tomo la cifra de 100 sacerdotes/religiosos pederastas en España. Si fuera así, supondría el 0,4 % del clero (si hay más, por ejemplo el doble (200), supondría el 0,8 %).


¿Vamos a crucificar al 99,6 % o al 99,2 %? En cualquier colectividad (familia, casados, solteros, profesores de gimnasia y entrenadores, profesores, etc.) también hay pederastas, pero parece que no interesa sacar los números de estos a ciertos medios de comunicación.


• Una reflexión: Jesucristo (y era Dios) eligió a doce discípulos y uno de ellos, Judas, le traicionó. ¿Cómo no le van a traicionar, con el paso del tiempo, algunos sacerdotes? Y si uno conoce un poco la Historia de la Iglesia, sabrá que ha habido épocas muy malas (yo diría que peores), pero la Iglesia ha salido siempre adelante. Tenemos que afirmar que la Iglesia es Santa, a pesar de los pesares (los pecados de todos los que formamos parte de ella).


  

  1. Agradecimiento a los sacerdotes que permanecen fieles a su vocación: “Permitidme ahora un agradecimiento de corazón a todos los sacerdotes y a los consagrados que sirven al Señor con fidelidad y totalmente, y que se sienten deshonrados y desacreditados por la conducta vergonzosa de algunos de sus hermanos. Todos —Iglesia, consagrados, Pueblo de Dios y hasta Dios mismo— sufrimos las consecuencias de su infidelidad. Agradezco, en nombre de toda la Iglesia, a la gran mayoría de sacerdotes que no solo son fieles a su celibato, sino que se gastan en un ministerio que es hoy más difícil por los escándalos de unos pocos —pero siempre demasiados— hermanos suyos. Y gracias también a los laicos que conocen bien a sus buenos pastores y siguen rezando por ellos y sosteniéndolos (…)”.


• Es cierto que también los sacerdotes han de luchar para vivir bien la sexualidad, como la inmensa mayoría lo hace, porque no son raros y también son de “carne y hueso”. Pero, como decía Ortega y Gasset: “Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, no puede destigrarse, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse”. Sin embargo, para la inmensa mayoría de ellos, mantenerse célibes y vivir su vocación en plenitud, es una de las cuestiones que, de ordinario, no es lo que más les cuesta. Disponer de autocontrol en este ámbito es lo normal (en sacerdotes y laicos, casados y solteros). Está en juego en ello la plenitud de la propia personalidad. Un acto carnal sin entrega personal constituye una manipulación de la otra persona y un “perfil bajo y pobre” respecto de la propia satisfacción.


  

  1. La Iglesia va a tomar medidas. “Quisiera reafirmar con claridad: si en la Iglesia se descubre incluso un solo caso de abuso —que representa ya en sí mismo una monstruosidad—, ese caso será afrontado con la mayor seriedad. Hermanos y hermanas, en la justificada rabia de la gente, la Iglesia ve el reflejo de la ira de Dios, traicionado y abofeteado por estos consagrados deshonestos. El eco de este grito silencioso de los pequeños, que en vez de encontrar en ellos paternidad y guías espirituales han encontrado a sus verdugos, hará temblar los corazones anestesiados por la hipocresía y por el poder. Nosotros tenemos el deber de escuchar atentamente este sofocado grito silencioso”.                         “Y de la misma manera que debemos tomar todas las medidas prácticas que nos ofrece el sentido común, las ciencias y la sociedad, no debemos perder de vista esta realidad y tomar las medidas espirituales que el mismo Señor nos enseña: humillación, acto de contrición, oración, penitencia. Esta es la única manera para vencer el espíritu del mal. Así lo venció Jsús”.                               “Por lo tanto, ha llegado la hora de colaborar para erradicar dicha brutalidad del cuerpo de nuestra humanidad, adoptando todas las medidas necesarias ya en vigor a nivel internacional y a nivel eclesial. Ha llegado la hora de encontrar el justo equilibrio entre todos los valores en juego y de dar directrices uniformes para la Iglesia, evitando los dos extremos de un justicialismo, provocado por el sentido de culpa por los errores pasados y de la presión del mundo mediático, y de una autodefensa que no afronta las causas y las consecuencias de estos graves delitos”.


• Como resultado del “Encuentro” serán publicados tres nuevos documentos acerca la protección de menores además de un Vademécum para todas las iglesias locales.


Normas para la Ciudad del Vaticano.     Una de ellas será un Motu Proprio del Papa Francisco “sobre la protección de menores y de personas vulnerables”, para “reforzar la prevención y contrarrestar los abusos en la Curia Romana y en el Estado de la Ciudad del Vaticano”. Ese Motu Proprio “se acompañará de una nueva ley del Estado de la Ciudad del Vaticano y de líneas guía para el Vicariato de la Ciudad del Vaticano sobre esa materia”.


Un reglamento para los obispos del mundo:     Otra iniciativa anunciada es “la publicación por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe de un vademécum que ayude a los obispos del mundo a comprender claramente sus deberes y sus obligaciones”. Así, los obispos del mundo (y sus subalternos) sabrán cuáles son los protocolos a los que deben atenerse.


Nombrar asesores competentes que ayuden a las diócesis:    Una tercera línea de acción es que “en el espíritu de la comunión de la Iglesia universal, el Papa manifestó la intención de favorecer el nombramiento de personas competentes que ayuden a las conferencias episcopales y a las diócesis que se encuentren en dificultades para afrontar los problemas y realizar iniciativas para la protección de menores”.


Se cambiará el secreto pontificio:     Está “previsto reformar la cuestión del secreto pontificio”. Esta figura del derecho canónico y vaticano “sirve para garantizar la libertad de la Iglesia, pero en el caso de abusos sexuales esto no se puede aplicar. Es contraproducente y, por lo tanto, requiere una reforma. No se trata de un valor absoluto, no estamos hablando del secreto de confesión, se puede negociar”.    El abuso de los menores es un delito muy serio, pero el encubrimiento también lo es. Ya no hay vuelta atrás. Durante décadas nos centramos en el delito, pero ahora asumimos que también el encubrimiento es un delito igual”.


Se pide rapidez en atajar los casos de pederastia. ¿Cuántos años llevamos en nuestro país, por ejemplo, con el caso Gürtel o los ERE de Andalucía? Habrá que tener serenidad y dejar que la justicia civil y eclesiástica vayan viendo cada caso. En Derecho se dice que “más vale que un delincuente esté en la calle que un inocente en la cárcel”. Por lo tanto, hay que actuar con rapidez, pero con prudencia y serenidad.


  

  1. Petición de perdón y acompañamiento de los abusados. “Acompañar a las personas abusadas: El mal que vivieron deja en ellos heridas indelebles que se manifiestan en rencor y tendencia a la autodestrucción. Por lo tanto, la Iglesia tiene el deber de ofrecerles todo el apoyo necesario, valiéndose de expertos en esta materia (…)”.               “Hago un sentido llamamiento a la lucha contra el abuso de menores en todos los ámbitos, tanto en el ámbito sexual como en otros, por parte de todas las autoridades y de todas las personas, porque se trata de crímenes abominables que hay que extirpar de la faz de la tierra: esto lo piden las numerosas víctimas escondidas en las familias y en los diversos ámbitos de nuestra sociedad”.


• Por supuesto, por justicia y caridad hay que ayudar psicológica, económica y pastoralmente a los que han sufrido el abuso. No hay que regatear esfuerzos. Con frecuencia nos olvidamos de las víctimas, centrándonos en buscar al culpable (y hay que hacerlo). Pero tenemos que pensar que las victimas necesitan apoyo, medios, ayuda psicológica, espiritual y humana, que entre todos debemos dar.


En España han pedido perdón, por ejemplo, en una nota publicada el día 12 de febrero, tras finalizar la reunión que han mantenido los dos últimos días, los obispos de Cataluña. "Pedimos perdón a las víctimas y nos solidarizamos con su dolor, y también a todas las personas a las que el conocimiento de estos hechos ha escandalizado". Unas semanas antes también había pedido perdón el Abad de Montserrat.


También, a pocas horas de que comenzar la cumbre antiperedastia, la Conferencia Episcopal Española (CEE) dijo “rogamos al Señor para que nunca vuelvan a repetirse semejantes atrocidades”.


• Culpas de algunos… reparación de todos.     Habría que pedir que se realizaran estudios serios de todas las instituciones civiles, religiosas (de todas las religiones), personas aisladas, etc., para ver la dimensión de la pederastia en nuestro país a todos los niveles y no sólo de la Iglesia Católica.


Y todos los católicos debemos hacer un esfuerzo para tomar sobre nuestros hombros esta herida y reparar los agravios de algunos.


Más allá de las críticas que algunos manifiesten, este “Encuentro” ha sido histórico y se espera que marque un punto en el que no se puede volver atrás en la lucha contra los abusos en la Iglesia.



J. G. B.

  

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