Sant Baldiri 2021

Benvolguts Feligresos de la Parròquia de Sant Baldiri


Encara impressionats per la recent mort de Mn Antonio Fernández, que tant de treball i de bé ha fet a la vostra parròquia, pregant per ell amb la ferma esperança de que descansa en el Senyor, sabem que cal assumir el cop i cal que la vida parroquial segueixi el seu curs de la millor manera possible.

El Sr Bisbe i el seu Consell som conscients de que la Parròquia de Sant Baldiri necessita un rector que pugui assumir l'important tasca religiosa i social de la parròquia. Però, també coneixem tots la gran escassetat de preveres que patim i que, trobant-nos en ple curs, tots els possibles candidats per ser nomenats rectors es troben enmig dels compromisos que han pres a llurs respectives parròquies.

Caldrà esperar un temps, no cansar-nos de pregar que el Senyor enviï un rector, però cal no deixar desatesa la Parròquia. Per això, el Sr Bisbe m'ha demanat que, com a Vicari Episcopal, acceptés ser nomenat Administrador Parroquial de Sant Baldiri i em fes càrrec provisòriament de la Parròquia.

Essent Rector de la Parròquia de Sant Josep Obrer i Vicari Episcopal, no podré dedicar-me tot el que voldria i caldria. Però farem el que podrem amb l'ajut de Déu. Els feligresos de Sant Josep Obrer han entès la situació i accepten fraternalment que dediqui part del meu ministeri a atendre-us i estic segur de que, en esperit cristià, vosaltres entendreu i acceptareu també la situació.

Aviat, en esperit sinodal, convocaré als representants de les diverses activitats de la parròquia. Ens veiem forçats a fer un nou horari de les misses i dels serveis parroquials, horari que col·loco a les cartelleres i que podeu recollir també una còpia per emportar.

Demano al Senyor que em permeti servir-vos aquest temps amb el seu amor i amb alegria. Podeu recórrer a mi sempre que em necessiteu i podeu contactar amb mi al telèfon 936305702 o a l'email vicarillobregat@bisbatsantfeliu.cat.

Rebeu una fraternal abraçada i la meva benedicció

Joan Peñafiel i Maireles

Vicari Episcopal del Baix Llobregat

 Administrador Parroquial de Sant Baldiri




Queridos Feligreses de la Parroquia de Sant Baldiri.

Todavía impresionados per la reciente muerte de Mn Antonio Fernández, que tanto ha trabajado y tanto bien ha hecho en esta parroquia, rezando por él con la firme esperanza de que descansa en el Señor, sabemos que es necesario asumir el golpe y que la vida parroquial siga el su curso de la mejor manera posible.

El Sr Obispo y su consejo somos conscientes de que la Parroquia de Sant Baldiri necesita un rector que pueda asumir la importante labor religiosa y social de la parroquia. Pero, también conocemos todos la gran escasez de sacerdotes que sufrimos y que, hallándonos en pleno curso, todos los posibles candidatos a ser nombrados rectores se encuentran en medio de los compromisos que han tomado en sus respectivas parroquias.

Convendrá esperar un tiempo, rezando incesantemente para que el Señor envíe un nuevo rector, pero no se puede dejar desatendida la Parroquia. Per eso, el Sr Obispo me ha pedido que, como Vicario Episcopal, acepte ser nombrado Administrador Parroquial de Sant Baldiri y me haga cargo provisionalmente de la Parroquia.

Siendo Rector de la Parroquia de Sant Josep Obrer y Vicario Episcopal, no podré dedicarme todo lo que querría y convendría. Pero haremos lo que podamos con la ayuda de Dios. Los feligreses de Sant Josep Obrer han entendido la situación y aceptan fraternalmente que dedique parte de mi ministerio a atenderos y estoy seguro de que, en espíritu cristiano, vosotros entenderéis y aceptaréis también la situación.

Pronto, en espíritu sinodal, convocaré a los representantes de les diversas actividades de la parroquia. Nos vemos forzados a hacer un nuevo horario de misas y de los servicios parroquiales, horario que coloco en las carteleras y que podéis recoger también una copia para llevar.

Pido al Señor que me permita serviros este tiempo con su amor y con alegría. Podéis recurrir a mí siempre que me necesitéis y podéis contactar conmigo llamando al teléfono 936305702 o escribiendo un email a vicarillobregat@bisbatsantfeliu.cat.

Recibid un fraternal abrazo y mi bendición

Joan Peñafiel i Maireles

 Vicari Episcopal del Baix Llobregat 

Administrador Parroquial de Sant Baldiri


ACTO DE CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARÍA


Oh María, Madre de Dios y Madre nuestra, nosotros, en esta hora de tribulación, recurrimos a ti. Tú eres nuestra Madre, nos amas y nos conoces, nada de lo que nos preocupa se te oculta. Madre de misericordia, muchas veces hemos experimentado tu ternura providente, tu presencia que nos devuelve la paz, porque tú siempre nos llevas a Jesús, Príncipe de la paz.


Nosotros hemos perdido la senda de la paz. Hemos olvidado la lección de las tragedias del siglo pasado, el sacrificio de millones de caídos en las guerras mundiales. Hemos desatendido los compromisos asumidos como Comunidad de Naciones y estamos traicionando los sueños de paz de los pueblos y las esperanzas de los jóvenes. Nos hemos enfermado de avidez, nos hemos encerrado en intereses nacionalistas, nos hemos dejado endurecer por la indiferencia y paralizar por el egoísmo. Hemos preferido ignorar a Dios, convivir con nuestras falsedades, alimentar la agresividad, suprimir vidas y acumular armas, olvidándonos de que somos custodios de nuestro prójimo y de nuestra casa común. Hemos destrozado con la guerra el jardín de la tierra, hemos herido con el pecado el corazón de nuestro Padre, que nos quiere hermanos y hermanas. Nos hemos vuelto indiferentes a todos y a todo, menos a nosotros mismos. Y con vergüenza decimos: perdónanos, Señor.

En la miseria del pecado, en nuestros cansancios y fragilidades, en el misterio de la iniquidad del mal y de la guerra, tú, Madre Santa, nos recuerdas que Dios no nos abandona, sino que continúa mirándonos con amor, deseoso de perdonarnos y levantarnos de nuevo. Es Él quien te ha entregado a nosotros y ha puesto en tu Corazón inmaculado un refugio para la Iglesia y para la humanidad. Por su bondad divina estás con nosotros, e incluso en las vicisitudes más adversas de la historia nos conduces con ternura.

Por eso recurrimos a ti, llamamos a la puerta de tu Corazón, nosotros, tus hijos queridos que no te cansas jamás de visitar e invitar a la conversión. En esta hora oscura, ven a socorrernos y consolarnos. Repite a cada uno de nosotros: “¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre?”. Tú sabes cómo desatar los enredos de nuestro corazón y los nudos de nuestro tiempo. Ponemos nuestra confianza en ti. Estamos seguros de que tú, sobre todo en estos momentos de prueba, no desprecias nuestras súplicas y acudes en nuestro auxilio.

Así lo hiciste en Caná de Galilea, cuando apresuraste la hora de la intervención de Jesús e introdujiste su primer signo en el mundo. Cuando la fiesta se había convertido en tristeza le dijiste: «No tienen vino» (Jn 2,3). Repíteselo otra vez a Dios, oh Madre, porque hoy hemos terminado el vino de la esperanza, se ha desvanecido la alegría, se ha aguado la fraternidad. Hemos perdido la humanidad, hemos estropeado la paz. Nos hemos vuelto capaces de todo tipo de violencia y destrucción. Necesitamos urgentemente tu ayuda materna.

Acoge, oh Madre, nuestra súplica.

Tú, estrella del mar, no nos dejes naufragar en la tormenta de la guerra.

Tú, arca de la nueva alianza, inspira proyectos y caminos de reconciliación.

Tú, “tierra del Cielo”, vuelve a traer la armonía de Dios al mundo.

Extingue el odio, aplaca la venganza, enséñanos a perdonar.

Líbranos de la guerra, preserva al mundo de la amenaza nuclear.

Reina del Rosario, despierta en nosotros la necesidad de orar y de amar.

Reina de la familia humana, muestra a los pueblos la senda de la fraternidad.

Reina de la paz, obtén para el mundo la paz.

Que tu llanto, oh Madre, conmueva nuestros corazones endurecidos. Que las lágrimas que has derramado por nosotros hagan florecer este valle que nuestro odio ha secado. Y mientras el ruido de las armas no enmudece, que tu oración nos disponga a la paz. Que tus manos maternas acaricien a los que sufren y huyen bajo el peso de las bombas. Que tu abrazo materno consuele a los que se ven obligados a dejar sus hogares y su país. Que tu Corazón afligido nos mueva a la compasión, nos impulse a abrir puertas y a hacernos cargo de la humanidad herida y descartada.

Santa Madre de Dios, mientras estabas al pie de la cruz, Jesús, viendo al discípulo junto a ti, te dijo: «Ahí tienes a tu hijo» (Jn 19,26), y así nos encomendó a ti. Después dijo al discípulo, a cada uno de nosotros: «Ahí tienes a tu madre» (v. 27). Madre, queremos acogerte ahora en nuestra vida y en nuestra historia. En esta hora la humanidad, agotada y abrumada, está contigo al pie de la cruz. Y necesita encomendarse a ti, consagrarse a Cristo a través de ti. El pueblo ucraniano y el pueblo ruso, que te veneran con amor, recurren a ti, mientras tu Corazón palpita por ellos y por todos los pueblos diezmados a causa de la guerra, el hambre, las injusticias y la miseria.

Por eso, Madre de Dios y nuestra, nosotros solemnemente encomendamos y consagramos a tu Corazón inmaculado nuestras personas, la Iglesia y la humanidad entera, de manera especial Rusia y Ucrania. Acoge este acto nuestro que realizamos con confianza y amor, haz que cese la guerra, provee al mundo de paz. El “sí” que brotó de tu Corazón abrió las puertas de la historia al Príncipe de la paz; confiamos que, por medio de tu Corazón, la paz llegará. A ti, pues, te consagramos el futuro de toda la familia humana, las necesidades y las aspiraciones de los pueblos, las angustias y las esperanzas del mundo.

Que a través de ti la divina Misericordia se derrame sobre la tierra, y el dulce latido de la paz vuelva a marcar nuestras jornadas. Mujer del sí, sobre la que descendió el Espíritu Santo, vuelve a traernos la armonía de Dios. Tú que eres “fuente viva de esperanza”, disipa la sequedad de nuestros corazones. Tú que has tejido la humanidad de Jesús, haz de nosotros constructores de comunión. Tú que has recorrido nuestros caminos, guíanos por sendas de paz. Amén.